Ejemplos de Traducciones



Traducción científica
 
Este texto viene de un capítulo en una página web sobre montañas, trincheras, terremotos y volcanes.
 
Español (ST) Inglés (TT)

VII.3. LA SISMICIDAD COMO EFECTO DE LA INTERACCIÓN ENTRE PLACAS. PERIODOS DE RECURRENCIA Y PREDICCIÓN

En el capítulo VI vimos cómo el movimiento interplacas produce los esfuerzos que dan lugar a los sismos, ahora veremos cómo el conocimiento de la causa de los esfuerzos puede aprovecharse con fines de cálculo de riesgo y predicción sísmicos.

Es posible inferir el deslizamiento aproximado entre los lados de la falla que ocurre durante los terremotos. Esto sugirió a J. Brune en 1968 la idea de comparar el movimiento que, de acuerdo con la tectónica de placas, debería existir entre dos de ellas a lo largo de una frontera determinada, con el deslizamiento cosísmico, es decir, producido durante la ocurrencia de los sismos acaecidos durante un cierto tiempo en dicha frontera. Si el deslizamiento cosísmico es mucho menor que el tectónico, la diferencia entre ellos puede estarse acumulando como deformación en la frontera, y mientras mayor sea el "déficit" de deslizamiento mayor es la energía acumulada y mayor el sismo que podemos esperar que ocurra en esa frontera.

S. Fedotov observó en 1965 que los grandes sismos recurren (se repiten aproximadamente) rompiendo vez tras vez la misma área de ruptura y (casi) no invaden las áreas rotas por los sismos vecinos. Esto llevó al concepto de gap (también llamado a veces hueco, brecha o vacancia) sísmico, que es una sección de frontera entre placas donde se sabe que han ocurrido sismos grandes en el pasado (sísmicamente activa) pero no recientemente durante un tiempo suficiente para almacenar de nuevo la energía necesaria para un nuevo macrosismo.

Otras características del proceso de placas influyen grandemente en el proceso sísmico, y conocerlas ayuda a subsanar deficiencias en la historia sísmica. Como ejemplos, podemos mencionar la velocidad relativa entre placas y la edad de la placa subducida, las cuales son factores determinantes para el tamaño de los posibles sismos; los posibles mecanismo y situación de un foco sísmico determinan cuáles pueden ser sus efectos en distintos sitios de la Tierra, etcétera.

VII.4. VULCANISMO COMO EFECTO DE LA INTERACCIÓN ENTRE PLACAS. EL CINTURÓN DE FUEGO DEL PACÍFICO

En el capítulo V se presentó la mayor parte de los procesos causantes de actividad volcánica. Aquí veremos algunas características adicionales de dicha actividad y se presentarán dos puntos que serán discutidos en el capítulo VIII.

La creación de nueva corteza en los centros de expansión produce volcanes cuyas lavas son derivados directos de material del manto. La vida de estos volcanes es muy corta, ya que al alejarse de la zona de ruptura se interrumpe su alimentación de magma, por lo que su vida activa es de, cuando mucho, unos 500 mil años. Si alcanzan la superficie oceánica, las olas erosionan rápidamente el material aún suave, dándoles su forma truncada característica, que conservan al hundirse, según se alejan de la cresta de la cordillera, estos guyots (Figura 68). Si los guyots fueron creados en aguas cuya temperatura y concentración de nutrientes favorece la vida de animales coralíferos, éstos crean colonias sobre el guyot; conforme el guyot se hunde, las colonias crecen hacia arriba, para mantenerse a la profundidad óptima para la vida de sus habitantes, formando una estructura circular que es rápidamente rellenada por sedimentos, vegetación, etc., que hacen del guyot un arrecife coralino.

Otro proceso que puede dar también lugar a la generación de arrecifes es la formación de islas volcánicas por puntos calientes, la cual será discutida en el capítulo VIII.


VII.3. SEISMICITY AS AN EFFECT OF THE INTERACTION OF PLATES. PERIODS OF RECURRENCE AND PREDICTION

In Chapter VI we saw how interplate movement produces the forces necessary to cause earthquakes. Now we will see how an understanding of their causes allows for risk calculation and seismic predictions.

It is possible to calculate the approximate displacement which occurs during earthquakes between the sides of a fault. Because of this, in 1968 J. Brune had the idea of comparing the movement that should exist between two plates along the length of a given border (predicted by plate tectonics), with coseismic displacement. In other words, he suggests making the comparison with the actual displacement produced during earthquakes for the duration of a certain period of time along the border. If the coseismic displacement is much less than what plate tectonics predicts, the difference between the two figures could be accumulating as a deformation of the surface along the border. A greater “deficit” of displacement indicates a greater amount of energy stored, meaning we can expect an even stronger earthquake along that border.

In 1965, S. Fedotov observed that the bigger earthquakes recur (repeat at approximate intervals), damaging the same area of rupture over and over while almost avoiding the areas damaged by nearby earthquakes. This led to the concept of the seismic gap, a section of the border between plates where it is known that strong earthquakes have occurred in the past (they are seismically active), but not recently enough to restore the energy necessary for a new earthquake strong enough to be felt by people.

Other characteristics of the plate process have a strong influence on the seismic process, and understanding them helps make up for deficiencies in seismic history. As examples, we can point to the relative velocity between plates and the age of the subducted plate, both of which are determining factors for the size of possible earthquakes, as well as to the possible mechanisms and location of the hypocenter, which determine what the effects will be in different places on Earth.

VII.4. VOLCANISM AS AN EFFECT OF THE INTERACTION BETWEEN PLATES. THE PACIFIC RING OF FIRE

Chapter V presented most of the processes which cause volcanic activity. Here we will see some additional characteristics of this activity, and we will present two points which will be discussed in Chapter VIII.

The creation of new crust in areas of expansion produces volcanoes whose lava comes directly from material in the mantle. The life of these volcanoes is very short: once they move away from the rupture zone they lose their source of magma. As a result, their active life is, at most, about 500,000 years. If they reach the surface of the ocean, waves rapidly erode the still-soft material. This gives these guyots their characteristic flat-topped form, which is preserved while sinking as they move away from the crest of the range (Figure 68). If the guyots were created in water whose temperature and nutrient concentration favor the presence of coralliferous animals, these creatures will create colonies on the guyot. As the guyot sinks, the colonies grow upwards, thereby maintaining the optimal depth for the life of their habitants. This action forms a circular structure which is quickly filled with sediment and vegetation, turning the guyot into a coral reef.

Another process which can lead to the creation of reefs is the formation of volcanic islands by hot spots, which will be discussed in Chapter VIII.

Traducción de literatura
 
El texto de la traducción siguiente (español-inglés) es de la novela Desprendimiento de rutina, del autor malagueño Pablo Aranda.
 
Español (ST) Inglés (TT)

        Luis sonrió: Marta son dos, aunque una de ellas me ponga los cuernos, que esa sería la otra, que no cuenta, la que importa es la que me pregunta qué tal en Macharaviaya y la que me regaña, no, la que me regaña también es la otra. Qué bien, ahora le voy a echar la culpa de todo a la otra, está bien eso. De pronto se puso serio:
        -¿Seré yo dos? –se preguntó en voz alta.
        Sonrió de nuevo, imaginando que a lo mejor el otro Luis se acostaba con la mujer de don Rodrigo, jeje, que se acueste el otro, yo mientras me voy al chiringuito del otro Rodrigo, mi amigo, que también son dos, uno un jefe idiota que aparece al otro lado de la boca de Marta y el otro un amigo con el que se puede hablar de todo. Estaban cayendo más gotas pero no se decidía a accionar el limpiaparabrisas porque al estar viejo y sucio entorpecería la visión más aún.
        El último semáforo de la ciudad, en El Palo, le pilló en rojo. Un hombre con barba cruzaba de la mano de una niña que llevaba colgada una cámara de fotos de plástico verde. El hombre que va de la mano con la niña de la cámara verde también son dos, uno le da la mano a su hija para cruzar, y el otro a lo mejor pasea a un perro por los caminos de montaña. La cámara de plástico de la niña rubia. La cámara digital del detective privado. La fotografía. La otra Marta, el otro Rodrigo. Toda persona son dos, y uno es bueno y otro a lo mejor malo, sólo Ramón es dos, o más, y todos malos.

        Don Ramón puso las luces de emergencia y salió del coche. Estaba lloviendo y había dejado la chaqueta – con la cartera y el teléfono móvil dentro – en la oficina. Tenía que caminar hasta la gasolinera de El Candado, que estaría a poco más de dos kilómetros, en dirección Málaga.
        Con la lluvia se había levantado viento. Formaba una extraña figura don Ramón, como una caricatura de sí mismo: el aire inflando su camisa, la corbata por encima del hombro derecho, golpeándole cada poco la cara, plaf, plaf, andando inclinado hacia delante.
        -Nada de tráfico –comentó, y la boca se le llenó de aire-. Si pasara un coche le haría señales para que se detuviese y me recogiera.
        En ese momento, como si en realidad saliese de dentro de él, creado por su propio deseo, oyó el zumbido de un motor forzado al otro lado de la curva.

        La verdad es que podrían haber enviado a Macharaviaya al otro Luis y dejarme a mí en la oficina, iba pensando Luis. Sin embargo un hecho que percibió como inaudito y digno de atención provocó que abandonara sus elucubraciones y se concentrara en lo que veía a lo lejos: una figura que parecía un monstruo agitando los brazos en el arcén. Ciento cincuenta metros más allá, un coche grande y negro. Tenía los dos intermitentes encendidos, superponiéndose su brillo al paisaje gris.

        Don Ramón vio aparecer el coche con su faro roto y empezó a mover los brazos como si fueran aspas. También gritaba, aunque el viento llevaba sus voces hacia la fábrica de cementos y la playa. Se salió prácticamente del arcén para que su presencia y situación fuesen más evidentes.

        Reconoció Luis al monstruo que su propio sobconsciente había proyectado en la carretera: el ser deforme que aglutinaba a todos los ramones.

        Reconoció don Ramón al ser deforme que había causado la pérdida de las subvenciones que hubieran supuesto una gran ganancia a Cutresa y a él mismo, y por una vez se alegró de verle. Se metió por completo en el carril, sonriendo. El viento se le metía en la boca y agrandaba salvajemente sus carrillos.

        Luis se quedó pasmado cuando el monstruo se metió en la carretera y le enseñó los dientes. Sólo tuvo que girar un poco el volante para golpearle de lleno. Plom. Un golpe seco que sonó como una patada a una caja de cartón. Y entonces todo rapidísimo: don Ramón en el espejo retrovisor y el negro asfalto, los dos tumbados, el coche grande y negro también atrás. La luz naranja de los intermitentes todavía parpadeando cuando ya era imposible que se viera. Y la carretera, ya sin monstruos ni sus encarnaciones humanas, solo para él, Luis.
        El Luis de este lado había acabado con todos los ramones.

        Luis smiled: Marta is two, though one of them cheats on me, that one would be the other one that doesn’t count, the one that’s important is the one that asks me how was Macharaviaya and nags me, no, the one that nags me is also the other one. Great, now I’m going to blame everything on the other one, this is good. Suddenly he became serious:
        “Am I two?” he asked himself out loud.
        He smiled again, imagining that the other Luis probably sleeps with don Rodrigo’s wife, hehe, that the other sleeps around, while I go to the chiringuito to see the other Rodrigo, my friend who is also two, one of them an idiot boss who appears at the other end of Marta’s mouth and the other a friend with whom one can talk about anything. More raindrops were falling but Luis decided not to turn on the windshield wipers because, being old and dirty, they would have obscured his vision even more.
        He hit a red light in El Palo, at the last stoplight in the city. A bearded man crossed the street holding the hand of a little girl carrying a green plastic camera. The man holding the hand of the little girl with the green camera is also two, one of them gives a hand to his daughter to cross, and the other probably walks his dog through trails in the mountains. The little blonde girl’s green plastic camera. The private detective’s digital camera. The photograph. The other Marta, the other Rodrigo. Every person is two, one is good and the other most likely bad. Only Ramón is two, or more, and all of them bad.

        Don Ramón turned on the emergency flashers and got out of his car. It was raining and he had left his coat – with his wallet and cell phone inside – at the office. He had to walk toward the gas station in El Condado, which had to be a little more than a mile away, toward Málaga.
        The wind had picked up with the rain. Don Ramón made a strange figure, like a caricature of himself: the wind filling up his shirt, his tie above his right shoulder, hitting his face every few seconds, smack, smack, hunched over, walking forward.
        “No traffic,” he commented, and the wind filled his mouth. “If a car passed I’d wave so it would stop and pick me up.”
        At that moment he heard the hum of a struggling engine around the curve, as if in fact it came from within himself, created by his own desire.

        The truth is that they could have sent the other Luis to Macharaviaya and left me at the office, Luis was thinking. Nevertheless, something he perceived as unprecedented and worthy of attention caused his mind to stop wandering and concentrate on what he saw in the distance: a figure that looked like a monster waving its arms on the side of the road. Five hundred feet past, a big black car. It had its emergency flashers turned on, forcing their brightness upon the gray landscape.

        Don Ramón saw the car with the broken headlight appear and started moving his arms as if he were a windmill. He also shouted, though the wind carried his voice toward the cement factory and the beach. He just about left the shoulder so that his presence and his circumstances would be more obvious.

        Luis recognized the monster that his own subconscious had projected onto the highway: the hideous being that drew together all of the ramones.

        Don Ramón recognized the hideous being that had caused the loss of the subsidies which would have meant a large profit for Cutresa and for himself, and for once he was glad to see him. He moved completely into the lane, smiling. The wind hit him in the mouth, wildly exaggerating his jowls.

        Luis found himself stunned when the monster moved onto the highway and showed him its teeth. He only had to turn the wheel slightly to hit it head on. Bam. A dull thump that sounded like a kick to a cardboard box. And then everything very quickly: don Ramón in the rearview mirror and the black asphalt, both run over, the big black car also behind. The orange light of the flashers still blinking when it was no longer possible to see the car. And the highway, now free of monsters and their human encarnations, only for him, Luis.
        The Luis from this side had put an end to all of the ramones.

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